viernes, 12 de julio de 2013

EL CELO DE TU CASA ME COMIO LAS ENTRAÑAS



Mensaje de la Siempre Virgen María de Guadalupe para el mundo a través de la Vidente y Profeta  María de la Cruz en el Cenáculo de Oración por la Salvación de las Almas “La Sagrada Familia”

05 DE MARZO DE 2013
10:25 HRS.




Mi pequeña niña, Soy Yo tu Madre del Cielo, vengo a ti para decirles a todos que es tan importante el imitar a Mi Hijo Jesús, veréis.

Cuando Mi Hijo Jesús estuvo tres días en el Templo, ponderando el tiempo que estuvo con los Doctores de la Iglesia, gastó su tiempo en una perpetua vigilia y oración delante del Eterno Padre, por la salud del mundo y de la gente que allí estaba.

De igual forma habréis de creer que quedaría allí de noche, tomando por cama el suelo y por arrimo algún pan ácimo, y de la cual sería de limosna que alguien le daría o  se pasaría sin comer, aunque de todo esto temporal hacía muy poco caso. 

También habréis de saber que le daría grande pena ver las irreverencias de algunos que allí entraban y los pecados que allí se hacían, porque tenía tan encendido el celo, como cuando dijo de Él San Juan aquello del Salmo (Jo. 2, 17): 

“EL CELO DE TU CASA ME COMIO LAS ENTRAÑAS”,
 aunque por entonces disimularía. 

Ahora os sugiero a todos Mis Hijitos del mundo, que de todo esto sacaréis afectos y propósitos en lo que debéis imitarle, pues es de menester compadecerse de la pobreza y soledad que Jesús tuvo en el Templo; aunque no nos echaba de menos a sus Padres terrenales, porque, como estaba en casa de Su Padre Celestial, con ese mismo ejemplo os invita su Madre del Cielo a imitar a Mi Hijo Jesucristo, Señor y Redentor vuestro.

Os dejo esta oración:

¡Oh dulcísimo Jesús!, con todo mi corazón deseo imitarte, guardar las Leyes de los espirituales Nazareos (Núm., 6, 3) apartándome de toda cosa criada que me pueda embriagar con amor desordenado, y no tocando cosa muerta que pueda manchar mi alma, ni admitiendo navaja sobre mi cabeza que corte los altos pensamientos y afectos de mi espíritu, conservándolos todos enteramente para tu servicio.

Os bendice siempre vuestra Madre del Cielo,

+ En el Santo Nombre de Dios Padre Yahvé.
+ En el Santo Nombre de Mi Hijo Jesucristo.
+ En el Santo Nombre del Espíritu Santo Paráclito.
+ Y en Mi Nombre, María de Guadalupe.
Amén, Amén, Amén.



 PORFAVOR CITAR : 

WWW.EJERCITOMARIANO.COM