martes, 13 de septiembre de 2016

Ejemplo contra las tentaciones de impureza


Capítulo VII
Ejemplo contra las tentaciones de impureza



Estaban una vez reunidos fray Gil, fray Simón de Asís, fray Rufino y fray Junípero. Hablaban de Dios y de la salvación del alma, y dijo fray Gil a los demás:

-- ¿Cómo hacéis vosotros con las tentaciones de impureza?

Fray Simón respondió:
 
-- Yo considero la vileza y torpeza del pecado, y así concibo una grande abominación y me libro.
 
-- Yo me echo tendido por tierra -dijo fray Rufino- y estoy en oración para implorar la clemencia de Dios y de la Madre de Jesucristo, hasta que me siento del todo libre.

-- Cuando yo oigo venir -contestó a su vez fray Junípero- el ruido de la sugestión diabólica, acudo inmediatamente a cerrar la puerta de mi corazón, y pongo dentro, para seguridad de la fortaleza, mucha tropa de santos pensamientos y deseos, y cuando llega la sugestión carnal y llama a la puerta, respondo yo de dentro: «Afuera, que la casa está ya tomada y no cabe en ella más gente»; y así nunca dejo entrar el pensamiento impuro dentro de mi corazón, y viéndose vencido y derrotado, huye no sólo de mí, sino de toda la comarca.

Dijo entonces fray Gil:

-- Contigo estoy, fray Junípero; el enemigo carnal no se puede combatir de mejor manera que huyendo; porque tiene dentro al traidor apetito, y acomete además de fuera por los sentidos corporales, con tanta fuerza que sin huir no se puede vencer. El que de otra manera quiera combatir se fatigará en la batalla y pocas veces conseguirá victoria. Huye del vicio y serás vencedor.
En alabanza de Jesucristo y del pobrecillo Francisco. Amén.



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